En momentos de crisis, quedan al descubierto muchos aspectos de nuestra vida. Entre ellos, es el manejo de las finanzas personales. Por nuestra parte, nos queda identificar qué podemos hacer mejor de aquí en adelante.

Es por ello por lo que te comparto algunas lecciones aprendidas en cuanto al manejo de nuestras finanzas:  

 

Contar con ahorros, es esencial

Ahora es cuando entendemos la importancia de construir nuestro fondo de emergencia. Quizás, en algún otro momento, nos costaba darle la prioridad necesaria porque no habíamos estado expuestos a emergencias o incertidumbre, como la que estamos ahora.

Si cuentas con algún tipo de ahorro, de seguro te agradeces en este momento haber hecho ese esfuerzo en el pasado, en el cual ahora en el presente, te da tranquilidad.

Si no cuentas con ello, es momento perfecto para reflexionar y cambiar ese chip, sobre lo importante que es darle prioridad a guardar una parte de tu ingreso. Sin excusas. Date la oportunidad de darle prioridad al ahorro de ahora en adelante.  

 

Contar con varias fuentes de ingresos

Este es un punto sensible, pero, primordial. Ya sea que seas asalariado, dueño de negocios, emprendedor, etc.; siempre debes contar con una segunda fuente de ingresos.

Actualmente, las redes sociales, herramientas digitales, servicios a domicilio y demás; nos brindan una gran oportunidad de brindar desde casa, servicios alternos para generar nuevas fuentes de ingresos. Uno de los grandes mitos en este aspecto, es que subestimamos el valor de los ingresos extras (mejor conocidos por los panameños como “un camarón”).  Muy probable, estas nuevas fuentes de ingresos no nos vayan a dar miles de dólares en el primer día, pero lo que, si es cierto, es que para que eso suceda, hay que comenzar.

En este aspecto, pregúntate: ¿Qué puedes hacer hoy para crear una nueva fuente de ingresos?

 

No depender del crédito para vivir tu día a día

Algunas personas se han acostumbrado a pagar su estilo de vida a través de las deudas. Compran, consumen, pagan el mínimo y comienzan el ciclo nuevamente. Así se van, el saldo de las deudas sigue creciendo, pero sienten que no pasa nada porque pueden pagarlo. Sin embargo, cuando el nivel de ingresos se ve afectado, ya no suena como una buena idea.

Las deudas no son malas, pero abusar de ellas (como todo) y llegar a niveles de sobreendeudamiento, si lo es.

Este es el momento en el que nos preguntamos, si realmente estamos manejando bien las deudas y si la respuesta es negativa, entonces comenzar a revisar qué debemos cambiar y hacer un plan para corregirlo.

 

No malgastar nuestros recursos

En tiempos de cuarentena, realizar limpieza de los closets u otros rincones del hogar, ha sido una tarea muy común. En ello, nos hemos dado cuenta de la acumulación de objetos o ropa (algunos sin usar) que guardamos. Lo cual, nos hace un llamado a la reflexión sobre la manera en la que estamos consumiendo. Este es el momento en el que aprendemos a distinguir lo que realmente es necesario y lo que realmente es importante. Esa lección, en términos de finanzas personales, se traduce en utilizar nuestro dinero de manera consciente, sin malgastar en cosas que compramos por capricho y que quedarán guardadas, sin usar.

 

Tener un plan con nuestro dinero

Una gran lección que nos ha dejado la crisis es reconocer que debemos ser proactivos con el manejo de nuestro dinero. Más allá que vivir del día a día y gastar según “cuánto queda en la cuenta del banco”, es realmente conocer cuáles son nuestros gastos obligatorios, nuestros gastos extraordinarios, nuestros compromisos, nuestros ahorros, inversiones y demás. En otras palabras, es contar con un presupuesto que nos guíe hacia lo que queremos lograr y mantenernos blindados financieramente.

En este aspecto, si aún no lo tienes, es momento perfecto para que comiences a hacer este paso, construyendo un plan de contingencia financiero personal en momentos de crisis.

 

En conclusión

En cuanto a estas lecciones, lo más importante es ponernos manos a la obra para corregir el manejo de nuestras finanzas. Recuerda que, si seguimos cometiendo los mismos errores, la lección no está aprendida.