La consolidación de deudas es sólo una expresión para “pagar aquí y deber allá”, es decir, adquieres un préstamo con el cual cancelas todas tus obligaciones y así, solo tienes que estar pendiente de pagar una deuda.

Algunos se creen el cuento que ésta será la “solución mágica” a todos su dolores de cabeza. Lamento decirles a esas personas que pecaron de inocentes, puesto que en muchas ocasiones el remedio es peor que la enfermedad.

Cuando una persona llega al límite de no poder manejar sus obligaciones por los motivos que sea, es evidente que existe un problema de endeudamiento y muy probablemente está relacionado a su estilo de vida: gastar más de lo que gana. Entonces el chiste de consolidar deudas es como ponerle una curita a un herida que hay que coser.  

Ahora bien, no te desanimes porque así como existen casos en los que NO vale la pena consolidar deudas, existen casos en los que SÍ lo vale.

Cuando NO vale la pena consolidar deudas

  • Cuando buscas pagar una letra más pequeña de lo que pagas actualmente y la nueva deuda tiene un plazo mayor, o tasa de interés mayor.  Descártalo.

  • Cuando sólo quieres librarte del fastidio de lidiar con varias deudas que pagar. Puede ser que al consolidar tus obligaciones, estás dándole largas al asunto y te salga más costoso. Todo por cuestión de comodidad. Descártalo.

  • Cuando lo que quieres es tener un poquito más de dinero en efectivo en la quincena para poder gastarlo en otras cosas. Descártalo.

 

Cuando SI vale la pena consolidar deudas

  • Sí y sólo sí has curado el principal problema: gastar más de lo que ganas.

  • Cuando lo que pagas en intereses en la nueva deuda será menor a lo que debes pagar en tus obligaciones actuales. OJO: El interés dependerá del saldo de tus otras deudas con sus respectivas tasas de interés, asique tienes que calcularlo muy cuidadosamente.

Entendiendo el problema principal y los “Si” y “No” de la consolidación de deudas, espero haberte ayudado a entender por qué  esto puede ser sólo un cuento de hadas!